Rasgos métrico y tono
Pedro Salinas utiliza en La voz a ti debida una métrica que no es muy habitual en la poesía española. La mayoría de los poemas está escrita en versos heptasílabos. Esta medida en la literatura española se ha usado habitualmente de dos modos: o mezclada con endecasílabos (formando silvas, liras o estancias) o como una variante del romance, el llamando romance endecha.
Pedro Salinas, en su libro, utiliza también en alguna ocasión la mezcla de endecasílabos y heptasílabos. Pero no riman del modo que suele hacerse en las combinaciones que hemos citado. También utiliza algunas veces el verso octosílabo, que es mucho más frecuente en la poesía española.
Estos heptasílabos no suelen seguir una rima determinada y, muy frecuentemente, permanecen sin rima. Serían heptasílabos blancos, la rima de estos poemas y caso de existir suele ser bastante irregular y abunda en estos versos la rima interna.
Tampoco la medida de los versos es completamente regular. Así, encontramos poemas con una métrica regulas en siete sílabas “Cuántas veces he estado”, poemas que tienen versos de siete sílabas en la mayoría del poema que se ven a veces interrumpidos por versos menores “Tú no las puedes ver”, otros donde domina el heptasílabo al modo renacentista combinado endecasílabos y ocasionales engarces de versos muy cortos “Perdóname por ir así buscándote”, poemas regulares en octosílabos “La forma de querer tú” o combinados con versos de arte mayor “¡Qué entera cae la piedra” y rotos por uno o dos versos más cortos. Con frecuencia estas interrupciones tienen un valor expresivo.
El verso predominante es el heptasílabo (65,2%, frente al 22,4% de octosílabos, el 4,2% de endecasílabos y el 8,2% restante en otros metros).
Dentro del ámbito de la métrica, hay que destacar el uso abundante de los encabalgamientos, que dan al poema un aire de conversación como si surgiese improvisadamente. Salinas utiliza el encabalgamiento abrupto (rematado antes de la 5a sílaba del verso encabalgado) con sentimientos negativos y el suave lo deja para la relajación, para el acuerdo, el disfrute de la naturaleza. Salinas crea su propia forma, según las exigencias de sus temas y de su expresión: “Estimo en la poesía, sobre todo, la autenticidad. Luego, la belleza. Después, el ingenio”. Y esos son, en efecto, los tres elementos básicos de su creación poética: expresión desnuda y sincera de su intimidad; lengua siempre contenida y nunca declamatoria, estéticamente depurada de elementos decorativos y retóricos; e ingenio agudo que se manifiesta en una densidad conceptual que, en modo alguno, ahoga la cálida emoción de unos versos que persiguen el ahondamiento en lo humano, desprovistos de excesos verbales y audaces metáforas. El estilo conceptista de Salinas se refleja en la continua presencia en sus versos de paradojas, afortunados juegos de ideas, condensación de conceptos…; recursos con los que el poeta pretende adentrarse en el sentido último y esencial de la realidad. Pero esa capa intelectual que, en cierto modo, todo conceptismo implica potencia el valor emotivo de su palabra poética.
Para Salinas, la poesía es ‘una aventura hacia lo absoluto’ y sus tres ingredientes básicos son la autenticidad, la belleza y el ingenio. Éste último por permitirle ser capaz de profundizar en los sentimientos y, así, acercarse a lo ‘absoluto’. Todo ello produce una poesía sencilla en apariencia pero que es fruto de un riguroso trabajo de depuración conceptual. Tras esa sencillez métrica y léxica se oculta una densidad de contenidos enorme.
El estilo de Salinas ayuda notablemente a resaltar el sentimiento amoroso que se desprende de sus poemas. Mediante una gran sencillez formal, realiza un juego casi metafísico para evocar la imagen de soledad, que experimenta un enamorado al no estar plenamente seguro de la existencia de su amada.
Para ello emplea frases simples, palabras del lenguaje común consideradas poco poéticas, así como
expresiones coloquiales. Es en resumen, una poesía de gran desnudez formal, que refleja perfectamente la realidad del amor.
De este modo, mediante la sencillez con la que es capaz de tratar desde el intimismo más puro, el sentimiento amoroso, consigue acercar la obra al lector, el cual se ve reflejado en sus versos.
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